La Avenida Blasco Ibáñez de Massanassa: entre fotorrojos y mentiras

Hace algunos meses pregunté al anterior alcalde de Massanassa, Vicent Pastor (PP), sobre el destino de los miles de euros que las multas de los radares fotorrojos instalados en la Avenida Vicente Blasco Ibáñez de nuestro pueblo iban a reportar a las arcas municipales. En aquel momento, ante todo el Pleno, el entonces alcalde se comprometió a destinar tanto dinero como se recaudase con las multas a mejorar la seguridad vial de conductores y peatones de la Avenida.

(Paréntesis: los fotorrojos se instalaron en algunos pasos de peatones mientras que otros no eran si quiera protegidos con badenes o resaltos. ¿Seguridad vial o afán recaudatorio en una vía con una siniestralidad muy baja?).

A día de hoy, poco o nada queda de aquel compromiso. En su lugar, gravilla suelta peligrosa para motoristas, bandas reductoras a trozos, baches en pasos de peatones que ocasionan caídas, aceras sin adaptar para personas con movilidad reducida y mobiliario viejo, roto y descuidado. Repensar y cuidar la Avenida Vicente Blasco Ibáñez se hace, debido al estado que presenta en algunos de sus tramos, una obligación.

No es que esta avenida sea la única que precisa de una mejor atención por parte del equipo de gobierno municipal, -formado por PP y Ciudadanos-, pero sí que es una de las más transitadas y la principal imagen que ofrece Massanassa a quienes transitan por el centenario Camí Real.

Les invito a hacer una prueba: dense un paseo por la misma avenida en las localidades vecinas de Catarroja, Albal o Alfafar. ¿Ven árboles muertos? ¿Y bancos en los que nadie se sentaría porque están sucios y sin pintar desde hace años? ¿Ven contenedores y papeleras quemados? ¿Y a que, al menos de vez en cuando, se friegan las aceras para combatir la suciedad incrustada?

No, no se trata de que los habitantes de Massanassa seamos más sucios o descuidados que nuestros vecinos. Tampoco es que nuestro Ayuntamiento tenga menos dinero para arreglar esos pequeños desperfectos que acaban por ofrecer una imagen pobre y de dejadez. No se entiende que un municipio como el nuestro, con una economía en teoría saneada, no reponga contenedores y papeleras rotos, oxidados o sin piezas, que no repare bancos viejos o que haya quien no pueda circular en silla de ruedas porque no les ha interesado rebajar esos bordillos que impiden que todas las personas, sean como sean, puedan transitar. A veces, antes que pensar en grandes y ruidosas inauguraciones, conviene pensar en los pequeños detalles. Se trata de desinterés y acomodo tras más de veinte años de proyectos a salto de mata y un proyecto de municipio más pronto fantasma.

Hemos visto caer personas en baches sobre pasos de peatones que sobreviven meses y meses ante un gobierno despreocupado, mientras en nombre de la seguridad vial se sanciona a 200 euros el semáforo y no se reinvierte nada en mejorar la seguridad vial. Hemos visto como el verde de los árboles plantados años atrás se apaga, al ritmo que muchos comercios en algunos tramos, y todo ello mientras las líneas continuas o los pasos de cebra costaban meses que fueran repasados. Merecemos más, mucho más.

Merecemos repensar uno de los principales espacios urbanos de Massanassa, cuidarlo y evitar su degradación. Merecemos pasar de ser una carretera y poco más a ser una verdadera avenida principal, para todos, viva, verde, limpia y atractiva. Es posible.

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Derecho animal, la última frontera

-Publicado en EsDiario: https://www.esdiario.com/924874038/Derecho-animal-la-ultima-frontera.html

No todos los animales están protegidos ante un maltratador. Y es este hecho el que suscita una de las principales críticas que se hacen a la reciente reforma del Código Penal

Hablar de derechos de los animales puede suscitar en los estudiosos del Derecho un pero, un apunte filosófico que, si bien está cargado de razón, no debe distraernos del objetivo que cada vez reclama más y más gente en nuestro país: proteger a los animales.

Claro está que no podemos hablar de un derecho stricto sensu en cuestión animal. Si lo hiciéramos estaríamos diciendo que quien mata un pollo para comer un filete está cometiendo asesinato, o que quien tiene en su casa a un gato está cometiendo un delito de esclavitud. No obstante, los animales son un elemento a proteger, su integridad es el bien jurídico que nos debe preocupar.
No son pocos los debates que se suscitan alrededor de cuestiones hacia las que, poco a poco, la sociedad avanza. Gestación subrogada, eutanasia activa o derechos de los animales son temas que han venido para quedarse, y quizás sea éste último el que más rápido avance.

En nuestro país no fue hasta la Ley Orgánica 15/2003 de reforma del Código Penal (CP) cuando se tipificó como delito el maltrato animal, hace ya 15 años. Hasta entonces, el Código Penal de 1995 sólo lo entendía como una falta.
A pesar de esta primera victoria de los defensores de los animales que a principios de siglo recogieron cientos de miles de firmas para que el Congreso debatiese introducir el delito de maltrato animal, no ha sido hasta la reciente reforma de 2015 cuando se modifica el artículo 337 del Código Penal (CP) y se amplía los supuestos en los que cabe hablar de delito de maltrato animal, así como las penas y los animales que quedan amparados por esta norma.

En este punto conviene recordar que no todos los animales están protegidos ante un maltratador. Y es este hecho el que suscita una de las principales críticas que se hacen a la reciente reforma del CP. Así, hoy en día aquellos animales que sean domésticos, amansados, que sean normalmente domésticos (pensemos en un gato que vive en la calle) o que vivan temporalmente bajo el dominio humano quedan protegidos en la nueva redacción. No obstante, quedan fuera todos aquellos animales que, pese a vivir en estado salvaje, puedan ser objeto de violencia en algún momento de sus vidas.

A pesar de que hay avances, como por ejemplo la persecución de aquellas personas que sometan a explotación sexual a animales, aún hay aristas en las que el maltrato no está castigado o no lo está suficientemente. Habrá que esperar a la interpretación doctrinal que se haga del punto en el que el CP habla de explotación sexual.

Desde un punto de vista animalista, y considero que desde el de la mayoría de ciudadanos, la explotación sexual del animal sea para con terceros o para disfrute de su propietario/a debe ser perseguible en tanto en cuanto no se puede presumir consentida. No obstante, existe un debate doctrinal en torno a si existe bien jurídico alguno dañado en el hecho de que una persona mantenga relaciones sexuales con su perro, o no.

También se reclama desde los movimientos animalistas, tanto asociativos como partidistas, el aumento de las penas hasta, más o menos, los 3 años de prisión. Aumentando así el año y medio del subtipo cualificado, esto es, el supuesto más duro y cruel que, sin tener en cuenta otros agravantes que puedan aparecer, se contempla en la Ley.

Todo ello, si bien siempre puede ser mejorable, ha dado ciertos mecanismos a propietarios, asociaciones, partidos y activistas para defender más y mejor a losseres vivos que forman también parte de nuestras sociedades y de nuestras familias, los animales.
En definitiva, queda aún camino por recorrer, pero la educación es clave para evitar este tipo de violencia, como también lo es el conocimiento y la disuasión. Cabe recordar que hay estudios que cifran en más de 200.000 los animales domésticos abandonados al año en España, una actitud la del abandono que en el CP, desde 2015, ya se contempla como delito. Destacable es igualmente que en lo referente al delito de maltrato cabe la comisión por omisión al desatender a nuestros animales.

Pegar a un animal, abandonarlo y desatenderlo es violencia. Debemos entender que no sólo la integridad del animal, sino también la nuestra propia está en juego. En el año 43 a.c. el poeta romano Ovidio ya nos dijo que “la crueldad hacia los animales enseña la crueldad hacia los humanos”.

Diversos estudios y estadísticas apoyan al romano. Por tanto, si sabemos que maltratar a animales en presencia de menores aumenta las probabilidades de que éstos cometan delitos similares en el futuro sobre animales o sobre personas, y si sabemos que quien es capaz de maltratar a un animal tiene mayor probabilidad de maltratar a una persona, reaccionemos.

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Foro Asturias y UPN obtuvieron representación en Massanassa

¿Habéis seguido estos días la moción de censura que ha tumbado al gobierno de Mariano Rajoy? Los que compartimos esto del interés en la política y nos hayamos tragado hasta las intervenciones del Grupo Mixto habremos reparado en que el PP, además de su muletilla habitual de Ciudadanos, ha contado con el apoyo de los diputados de Foro Asturias y de UPN (Unión del Pueblo Navarro). Estos pequeños partidos, a pesar de que en sus respectivos territorios se presentan de manera independiente, en las Elecciones Generales lo hacen conjuntamente con el PP, en la misma candidatura.

Una vez llegados al Congreso se integran en el Grupo Mixto, ese conglomerado heterogéneo donde coinciden desde Bildu a Compromís, el Foro Asturias, UPN, Coalición Canaria y Nueva Canarias. A pesar de no compartir grupo, ni en teoría los mismos postulados políticos, Foro Asturias y UPN defienden siempre, a capa y espada, al Gobierno del PP. A veces son hasta más duros con el resto del parlamento que el propio PP. Son una especie de avanzadilla, o escuderos si se prefiere.

En Massanassa pasa algo igual, y merece la pena contarlo. Un gobierno que aspira a ser excelente y a hacer las cosas bien necesita de una sana y activa oposición que le ayude a ver más allá de sus propias convicciones y que le de una reprimenda, para mejorar, cuando haga falta. Bien podríamos decir que Compromís e Izquierda Unida son en Massanassa al PP, lo que Foro Asturias y UPN a Mariano Rajoy, sus avanzadillas. Acríticos y bien servidos, pasan los días.

El Pleno del mes de mayo fue, una vez más, muy clarificador, y además, está grabado (https://youtu.be/pl-A3jVpKUE). Que el portavoz de Compromís pase más tiempo atacando al portavoz de SíSePuede mientras apoya siempre las cuestiones clave del PP y Ciudadanos, es cuanto menos sospechoso. A mí el acuerdo entre PP y Ciudadanos no me extraña. Desde que un concejal del PP me dijo el día de las elecciones municipales que si supiera que a Ciudadanos le faltara un voto para obtener representación le votaría, pero que por mí no haría lo mismo, lo tuve más que claro. Pero el pasteleo continuo de IU y Compromís con el PP me llama poderorsísimamente la atención. ¿A qué se debe? ¿Qué, o cuánto, hay detrás?

Habrá que averiguar.

Y mientras, se acercan las elecciones y se acelera el gasto público. El PP de Pastor, que acostumbraba a tenerlo todo controlado y que cuando se acercaban las elecciones como mucho repintaba dos pasos de peatones, este año va a tirar la casa por la ventana. Eso sí, con el dinero de todos y con obras que no figuraban en su programa electoral.

Y mientras, una posible sentencia derivada de una expropiación en el entorno del Barranco (y sus intereses que siguen creciendo por no haber depositado la cantidad económica litigiosa por si las moscas), amenaza la estabilidad económica del municipio. Debe haber pensado algún celebro que el que venga detrás ya se apañará. Así, este año preelectoral veremos como se llevan a cabo semipeatonalizaciones en el entorno de los colegios Lluís Vives y Ausiàs March, la construcción de un parque multiaventura, más vestuarios y el techado de la pista polivalente en el Polideportivo, la adecuación de una zona de aparcamiento en la Calle Catarroja, la semipeatonalización de algunas calles del casco antiguo, la construcción de una nave para guardar los vehículos que retira la grúa municipal y la mejora de las instalaciones de la Policía Local.

Ojalá hubiera elecciones todos los años. Ojalá pensaran en los vecinos todos los días del año y no sólo en época preelectoral. Ojalá no cambiaran los presupuestos cada dos por tres en función de las encuestas. Ojalá un pueblo más limpio, con unos trabajadores de la limpieza no explotados. Ojalá menos obras faraónicas y más cuidar los detalles urbanos, el mobiliario, los parques, los jardines. Ojalá una Avenida Blasco Ibáñez para la gente y los comerciantes. Ojalá menos caciquismo. Ojalá menos unas cosas y más otras.

Ojalá una Massanassa con las ideas de todos y no sólo con las de PP, ¿Cs?, y Foro Asturias y UPN. Quizás.

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Concejales de PP y Compromís en un acto de Izquierda Unida.

Sí a la libertad horaria (publicado en EsdiarioCV)

Domingo por la mañana, hoy se me han pegado un poco las sábanas. Lo reconozco. Bajo a la plaza, café con leche y prensa. Hoy no me apetece cocinar, compro la paella de la casa de comidas de enfrente, sin bolsa de plástico, eso sí, que ya llevo la mía. Siesta y por la tarde a Valencia, en tren, que es como mejor se va al centro. Otro café y hasta la cena, que hoy hay dos por uno. Nos reunimos cinco a la mesa, y entre discusiones varias sobre lo denostada que está la política últimamente y lo bajito que está el nivel del discurso político llegamos a la novedad de la semana: en Valencia ya no se trabaja en domingo. Bien, realmente se trabaja pero de otro modo.

Me cuenta uno de los asiduos de las cenas dominicales que su hermana estudiante ha acabado su contrato de domingo en una tienda del centro comercial. A Elena le venía bien, dedicaba toda la semana a estudiar, y el domingo, sin madrugar demasiado, iba a abrir la tienda de ropa. Como ella, varias amigas tienen sus contratos en el aire ahora que el gobierno de Valencia y la Comunitat Valenciana se han conjurado para que, algunos, no puedan trabajar en domingo.

Me cuenta que una de las diputadas de la izquierda morada, de las más combativas en esto de ejercer el derecho al trabajo en domingo, estuvo el pasado fin de semana en la tienda de ropa de su hermana. Y sí, en domingo. A mí me viene a la mente el siempre recurrente viaje de ciertos representantes políticos que aprovechan cualquier festivo para volar a la otra parte del mundo. Azafato, piloto y demás personal mediante. El domingo es para descansar o ir a misa, dijo el alcalde de Valencia. O para ir a trabajar, si me apetece.

En qué momento la izquierda adoptó el discurso pro familia lo desconozco. Lo que sí sé es que en domingo trabajan, trabajamos, mucha gente. Cocineros, camareros, periodistas, conductores de tren, policías, médicos, acomodadores de cine, barrenderos, azafatos, autónomos e igual hasta algún político, si tiene algún evento al que no puede fallar.

Ponerle puertas al campo desde la incoherencia más absoluta en la era de las compras por Internet, sin horario ni limitación alguna. Ayudar al pequeño comercio, dicen. Quizás, sólo quizás, lo ayudarían más bajando impuestos y reduciendo trabas y burocracia, pero claro, habría que recortar otros gastos. Y eso, ¡ay eso! Las anguilas que entran por las que salen.
La competencia, dicen. La competencia no se da entre la gran IKEA de muebles baratos y de calidad media y el fabricante de mueble caro y de alta gama. Por poner un ejemplo.

Derechos de los trabajadores, dicen. De los trabajadores que ellos, la izquierda y sus ayudantes naranjas, deciden. El camarero no tiene derecho al descanso en domingo, porque claro, ya se sabe, la hostelería “es lo que tiene”. El que conduce el tren, el taxista, el de las entradas del museo tampoco. Derechos para unos sí, para otros no.

¿Legislar para que se pueda combinar conciliación familiar y trabajar en domingo para qué? Es más fácil prohibir, prohibir y prohibir. Y ya sabe, que como no está complicada la cosa, ya han decidido los políticos por usted. El domingo en casita, que se está la mar de bien.

https://www.esdiario.com/151535702/Si-a-la-libertad-horaria.html

A pedales

Ayer salí de trabajar, y casi como un ritual, me senté con mi amigo Yuri a tomarnos un café en una terraza del centro de Valencia, abrigo en marcha eso sí. La gente transita con inusitada tranquilidad en una ciudad que ha visto su enésimo capitulo vergonzante con las declaraciones de Ricardo Costa sobre la Gürtel. Ahí queda eso.

Me cuenta su reciente viaje a Ámsterdam, en Holanda. Barrio rojo, fotos y algún que otro pecadillo. Abrimos el periódico, y entre corruptelas varias en una esquina una noticia que nos llama la atención. Ciudadanos y su portavoz en Valencia, Fernando Giner, han vuelto a cargar contra el carril bici. Vaya novedad. El mismo que se subió a una bicicleta naranja color butano en las elecciones. Color carabassa que dice mi abuela.

Me cuenta Yuri que en Ámsterdam no es que no haya carriles bici, es que la ciudad es para las personas y para las bicicletas, autobuses y demás transporte público. Preferentemente. Y allí llueve lo que aquí no, y no se mueren. De hecho seguramente se mueran menos, porque respiran menos humos y hacen más ejercicio mientras se transportan a pedales de un sitio a otro. Pero aquí cada carril bici nuevo es un debate, un drama, un caos, una orgía de críticas y sinsentidos que nos sitúa fuera de toda lógica.

Le cuento a Yuri que una amiga que estudió no hace mucho en Dinamarca iba todos los días unos treinta minutos en bici hasta el hospital donde hacía las prácticas de su carrera. Y no porque no hubiera metro o autobús, sino porque le apetecía, porque muchos más lo hacían. Y Yuri me contraataca. En Maastrich hay una línea de autobús regular que cruza la frontera hasta la ciudad alemana de Aquisgrán. Sacrilegio. ¿Cómo puede ser? ¿Traspasar fronteras nacionales un autobús público mientras aquí no somos capaces de que la EMT llegue a los pueblos del área metropolitana de Valencia? Están locos estos holandeses.

Y mientras Europa se mueve a pedal desde hace años. Ciudadanos, el partido de la regeneración y la modernidad, cargando contra las bicis. Más hubiera valido que Rivera en lugar de postrarse ante Rajoy en los presupuestos, a cambio de nada, le hubiera exigido esas ayudas al transporte metropolitano que Valencia no recibe. Madrid, Barcelona, Málaga o Sevilla sí, Valencia no.

No piden ayudas para Valencia (y si las piden otros las votan en contra) y su máxima aspiración en la ciudad es atacar el anillo ciclista que, oh sorpresa, ya aprobó Rita Barberá y el PP. Cuanto progreso.

Valencia es una ciudad plana, no demasiado grande, cómoda para vivir. Y sí, claro que los carriles bici pueden tener fallos, y señales inventadas, y tramos más peligrosos que otros. Más peligroso es que no estén, para los ciclistas y para los no ciclistas que respiran cada día peor. Nos enfrentamos a un reto colosal. El clima está cambiando, y si no ponemos soluciones, la cosa irá más rápido. Pronto nos afectará al bolsillo, y a nuestra manera de vivir.

¿Saben los que van contra el carril bici que las olas de calor espantan a los turistas que suponen gran parte de nuestro PIB? ¿Saben los que van contra la bici que ésta es un medio en auge entre turistas que vienen, cada vez más, a conocer nuestra capital? ¿Saben los que van contra la bici que a peor calidad del aire más cortes de tráfico como en Madrid? ¿Saben los que van contra la bici que a menos ejercicio más enfermedades, más gasto sanitario? ¿Saben algo los que van contra la bici?

Quizás algún día todos los barrios conectados. Metro nocturno. Mejores cercanías. Autobús en toda el área metropolitana. Pero los españoles de momento, también en esto, vamos a pedales. Quizás, quizás, quizás.

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Así se marchó Toni Cantó de UPyD

Me he decidido a contarlo, sí. Hace algunos meses publiqué un artículo en el que conté como viví personalmente la marcha de que fuera Coordinador de UPyD en la Comunitat Valenciana, ex portavoz de Ciudadanos en Les Corts Valencianes y actual diputado no adscrito, Alexis Marí (No es oro todo lo que Alexis Marí reluce’) Tras contar los intríngulis, y miserias, que vivimos aquellos días, mucha gente fue la que pidió que contara la otra pata, y causa varia, del fracaso de UPyD en tierras valencianas. Y ahí va.

Toni Cantó, actual diputado de Ciudadanos en el Congreso, y muy probablemente próximo diputado en el parlamento autonómico valenciano, es quizás uno de los políticos que mejor transmite en los tiempos actuales. La primera vez que lo vi en directo fue en una desaparecida sala de los cines ABC Park de Valencia, un mes de noviembre de 2011, hace ahora seis años. En aquel mitin recuerdo que Cantó deslumbró a todos los asistentes dando golpes a diestra y siniestra, y cargando contra la corrupción imperante en la clase política española.

Con los ojos vidriosos, recuerdo que describía a un albañil que se le acercó en un acto público en Canals. Con los ojos vidriosos, ilusionado y cargado de energía salí de aquel mitin. Años después decubrí(mos) con toda su crudeza, lo desagradecido que es esto del partidismo.

Por situarnos, en agosto de 2014 Paco Sosa Wagner, ex eurodiputado de UPyD publica una carta en El Mundo pidiendo la fusión de su partido con Ciudadanos, desencadenante público de una OPA hostil que duró meses y que acabó con la práctica desaparición del partido que con mucho esfuerzo, e ilusión, estábamos levantando. Meses después se desvelaron algunos gastos injustificados de Wagner, pero eso es otra historia.

Durante todo este período en que Albert Rivera decía tener los nudillos desgastados de llamar a la puerta de Rosa Díez (cuando en realidad sólo pretendía impulsarse desde UPyD para cobrar protagonismo a nivel nacional,  y ocupar ese mismo espacio que no consiguió ocupar en 2008 cuando Cs ya se presentó a las Elecciones Generales con paupérrimos resultados), Toni Cantó permaneció al lado de la dirección de UPyD, y es aquí cuando realiza el famoso vídeo tan reproducido en Youtube donde descalifica duramente a su ahora partido, Ciudadanos.

En aquellas elecciones primarias optamos, en masa, por Toni. Tampoco había mucho más, y el voto en blanco que promovió el Consejo Territorial que dirigía Marí, tuvo poco éxito. En octubre Alexis se nos fue y  Toni Cantó ocupó, simbólicamente, su lugar. Cantó se postuló a candidato porque quería venir a Valencia, como parece volver a querer ahora con Cs.

Aquella campaña electoral la pensamos enfocada en la figura de Toni. Hicimos webs, banners, él se paseaba por peluquerías y hablaba con clientas, ofrecía cervezas y hasta creamos un sistema de whatstapp que con mucha dedicación atendíamos, en su nombre, muchos jóvenes voluntarios. Recuerdo como miles de personas escribían al ‘whatstapp de Toni Cantó’, y que muchos pasábamos, gratis, día y noche respondiendo. Él, cuando podía también lo hacía.

Lo recuerdo a mi lado, respondiendo mensajes en la sede que alquilamos en la Calle Pascual y Genís de Valencia.

En cierto momento, y antes de empezar la campaña, recuerdo que una mañana sonó mi teléfono, era él, era Toni. Por él y para él habíamos montado la campaña electoral, dejando atrás viejas rencillas y remando todos en una dirección. Hasta contratamos a una asesora en marketing y comunicación, de la que aprendimos muchas cosas buenas.

Aquella mañana Toni me ofreció dirigir su campaña a nivel autonómico. Yo, a mis 22 años y preparando mi candidatura local en mi pueblo, Massanassa, decliné, muy agradecido, la propuesta.

El hotel

Semanas después nos reunimos en un hotel de la Vall de Laguar. Allí, en un paradisíaco hotel del interior de la comarca de la Marina nos dimos cita unas diez personas, yo entre ellas, el objetivo era preparar la campaña. Allí estuvieron los candidatos por la provincia de Castellón, Juan Emilio Adrián, el de Alicante, David Devesa (ambos aguantaron hasta el final y cumplieron con la confianza que les había otorgado sus afiliados), el entonces concejal en Alicante, Fernando Llopis, los candidatos por Sagunto y Valencia, los enormes Eduardo y Bernardo, mi buen amigo Raúl, de Alicante, y algunas otras personas cercanas a los ya nombrados.

Recuerdo perfectamente aquella reunión. La sala era amplia, y tenía un ventanal enorme desde donde se veía el Montgó de Dénia, y a lo lejos el mar. Fue en aquella gran sala, donde preparábamos la estrategia donde Toni Cantó nos espetó aquello de, “dadme argumentario contra Ciudadanos para cuando me pregunten los medios”. Semanas después nos abandonó, y pocos meses después de haber estado cargado duramente (y con razón) contra Rivera y los suyos, el político catalán lo ungió con el dedo y lo nombró candidato al Congreso por Valencia, porque sí, algún día también hablaremos de aquellas primarias de Cs en la provincia.

Tras aquel fin de semana que recuerdo con especial cariño la campaña siguió. Nos centramos en la figura de Toni, y mientras, en UPyD se iba cociendo una guerra de titulares, tramas y puñaladas que acabó en una fuerte polarización: los que estábamos a favor der un UPyD autónomo e independiente, aunque fuésemos directos al abismo, y quienes abogaban por diluirse en las siglas de Rivera.

En aquellos días previos a un tenso Consejo Político Nacional en el que se iban a votar las condiciones en las que UPyD accedería a pactar con otro partido, Toni desapareció. Unos dijeron que estaba en Ibiza, otros que se le había visto por Valencia. Lo cierto es que nos quedamos con vestido y sin novio. Teníamos toda la campaña montada pero teníamos un candidato ausente. No contestaba al teléfono, ni a correos ni whastapp, se desvaneció.

Perfectamente recuerdo como aquellos días Alicia Andújar, que había quedado como Coordinadora Territorial tras la marcha de Marí, tuvo que situarse, casi por obligación y estando esperando el nacimiento de su hija, al frente del partido. Los periodistas nos preguntaban por Toni, y no sabíamos ni que excusa poner. No es que no quisiéramos responder, es que no sabíamos. Toni se escondió y no daba señales de vida, ni en su afamada cuenta de Twitter.

‘Jilipolleces’

Después de muchos días de silencio, los grupos de whastapp en los que yo estaba presente, junto con el que todavía era candidato, Toni, se iban apagando poco a poco. Un compañero, A, usando uno de estos mismos grupos afeó a Cantó su silencio, su no dar la cara, su juego sucio, su habernos dejado con lo puesto. A aquel mensaje Toni Cantó sólo respondió, “estoy harto de jilipolleces’, con J, y se marchó. Se fue, sin más.

Después de quedarnos sin candidato, y de haberse ofrecido ya a Rivera, Cantó entregó su acta de diputado, que fue ocupada por Julio Lleonart, el primer diputado hipster del Congreso. El actor pasó un breve tiempo en barbecho, hasta que reapareció en Ciudadanos. Allí se encontró con otros muchos que habían dado el salto, de uno u otro modo, a las siglas naranjas. Hoy muchos están en el grupo de no adscritos, pues el objetivo de Rivera era eliminar a la competencia, otorgando puestos de salida a gentes capaces de desmantelar UPyD. Rivera los compró, ellos se dejaron comprar, y meses después, los echó del partido. Son los casos de Bétera, Manises, la Diputación de Alicante o algunos afiliados con más interés que conocimiento político.

La campaña

Aquella campaña electoral a Les Corts, y a decenas de ayuntamientos valencianos la hicimos como pudimos. Explicando a la gente que nuestro candidato, Toni, se había cambiado de partido, de opinión y que se había tragado sus palabras de desprecio hacia Rivera. Nos faltó el candidato, pero tuvimos a la candidata, Alicia, quién se recorrió, a trancas y barrancas y en su estado, todos los recovecos posibles. Pegamos carteles, muchos, todos juntos. Yuri, Fran, Laura, Iñaki, Alberto, Adrián, y muchos, muchos más, seguimos adelante, por compromiso y porque a nosotros, no nos hacía falta un puesto mejor que el que ya teníamos, el de la conciencia tranquila.

Aprendimos un poco más de las miserias humanas, y del juego sucio de los partidos, nos hicimos un poco más mayores.

 

DUI, amnistía fiscal y una gitana

La recuerdo perfectamente. Entró con aspavientos, como si la cola no fuera con ella. ‘Dame una mesa nene’, me espetó aquella gitana.

Recuerdo esta historia, verídica, como si fuera ayer. Una de las muchas noches que trabajé en la hostelería atendí a la que posiblemente haya sido la peor clienta que he tenido.  Aquella mujer, valiéndose de su condición étnica, por la cual sea dicho siento un gran respeto y en la cual tengo grandes amigos, intentó sacarme hasta la última gota de energía, y pasión, aquella noche.

‘Explícame como va esto’, ‘aquí huele mal’, ‘hay un pelo en mi ensalada’, ‘cámbiame el refresco que está desventado’, ‘añade esto, pero no me lo cobres, y trae pan’.

Una pesadilla en toda regla. Una vez finalizado el servicio, y con muchas ganas de que se fuera por donde había venido, aquella mujer de tez oscura y tatuajes en los brazos, me pidió que le pasara la promoción de aquella noche. Mi mala suerte fue que aquella buena señora no había tomado ninguno de los platos previstos en la oferta. Tras comunicarle la nueva de que su promoción no podía ser canjeada, me sugirió que yo seguro que podría hacer algo, teniendo en cuenta que el servicio había sido desastroso y que si no, pondría una hoja de reclamaciones.

Consulto con un compañero, y éste con resignación me recomienda pasarle la promoción, ‘para que se calle’. La sangre, empezó a hervirme, y con las pocas fuerzas que me había dejado aquella clienta, accedí a pasarle la promoción, a ver si con un poco de suerte de marchaba, para no volver. Triste, me sentí chantajeado. Pero, ¿qué iba a hacer yo? Prefería evitar un conflicto, y al fin y al cabo, a mí me daba igual hacer diez euros más, o diez euros menos, de caja.

Siendo así, dialogué (o eso creí yo), busqué una solución política, como cuando los ahora patriotas ministros del PP ofrecieron soluciones a quienes defraudaban dinero al erario público y les organizaron aquella amnistía fiscal.

Dialogué, busqué soluciones políticas, como quienes ahora pretenden desvanecer en lo político el incumplimiento de las leyes que han hecho los nacionalistas catalanes.

Estos días me ha venido a la mente la cara de aquella señora, y a pesar de que su moño recogido con una pinza de color fucsia no tenía nada que ver con el corte de Carles Puigdemont, sospecho que tienen mucho en común. Trátame especial, porque yo soy especial, y si no me das lo que quiero, a pesar de que yo me salto las leyes (o en el caso de la gitana, las promociones), te montaré un buen bacalao.

Estos días escucho que hay que dialogar, y buscar soluciones políticas, porque si no, volverán a salir a la calle. Y yo, no quiero sentirme más chantajeado.
 
Pague sus impuestos, y no me amenace con llevarse el capital fuera. Cumpla ley, y no me amenace con gritar mucho.

No seré yo el que cuestione su legítimo anhelo de independencia, pero que no me intenten amedrentar, porque no por gritar más, tienen más derecho a violar ninguna ley.